20-09-2026
¿CÓMO PUEDE INFLUIR LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL EN EL ORO?
La inteligencia artificial está transformando sectores como las finanzas, la industria o la medicina.
Pero ¿puede también influir en uno de los activos más antiguos de la historia?
Pero ¿puede también influir en uno de los activos más antiguos de la historia?
Aunque pueda parecer que el oro y la IA tienen poco en común, su relación puede ser mucho más importante de lo que pensamos.
La IA puede cambiar la forma de analizar el precio del oro
Los sistemas de inteligencia artificial son capaces de analizar enormes cantidades de información en segundos: inflación, tipos de interés, cotización del dólar, noticias internacionales, comportamiento de los inversores o evolución de los mercados. Esto permite detectar patrones y relaciones que serían muy difíciles de identificar manualmente.
Sin embargo, que una IA pueda analizar el mercado a una velocidad extraordinaria no significa que pueda predecir con certeza el precio futuro del oro. Los mercados siguen dependiendo de acontecimientos imprevisibles y de decisiones humanas, políticas y económicas.
Un mundo que busca depender menos del dólar
Existe otro fenómeno que está adquiriendo cada vez más importancia: la diversificación de las reservas internacionales.
El dólar estadounidense continúa siendo la principal moneda de reserva mundial, pero su peso ha ido disminuyendo gradualmente. Paralelamente, los bancos centrales llevan varios años aumentando sus reservas de oro.
En 2025, los bancos centrales compraron 863 toneladas de oro, manteniendo un nivel de compras históricamente elevado. Además, una encuesta del World Gold Council señala que una amplia mayoría de los bancos centrales consultados espera que el peso del dólar en las reservas mundiales disminuya durante los próximos cinco años.
Una de las razones es la búsqueda de mayor diversificación y menor dependencia de una única moneda o sistema financiero. Para algunos países, disponer de más oro permite contar con una reserva que no depende directamente de la solvencia de otro Estado. Esto puede adquirir especial relevancia en un escenario internacional cada vez más multipolar, en el que diferentes países buscan ampliar sus relaciones comerciales y financieras y reducir determinadas dependencias económicas.
El proceso, sin embargo, no significa que el mundo esté abandonando el dólar. A día de hoy, continúa siendo la principal moneda de reserva internacional.
¿Y si la propia inteligencia artificial provocase una crisis financiera?
Aquí aparece uno de los escenarios más interesantes.
La IA está entrando rápidamente en bancos, mercados financieros, sistemas de pago e infraestructuras digitales. Esta interconexión permite aumentar enormemente la eficiencia, pero también puede hacer que determinados problemas se propaguen a una velocidad nunca vista.
El propio Fondo Monetario Internacional ha advertido en 2026 de que la inteligencia artificial puede aumentar determinados riesgos sistémicos en el sector financiero, especialmente cuando existen infraestructuras digitales compartidas y vulnerabilidades capaces de propagarse rápidamente.
Imaginemos, por tanto, un escenario hipotético en el que un fallo grave, un ciberataque sofisticado o una utilización descontrolada de sistemas de IA provocase una fuerte perturbación en los mercados financieros internacionales.
Ante una situación así, los inversores probablemente buscarían activos capaces de ofrecer diversificación y protección frente a la incertidumbre.
Y es precisamente aquí donde el oro podría recuperar todo su protagonismo.
El oro no depende de una empresa tecnológica, de un servidor, de una aplicación o de la solvencia de una única entidad financiera. Es un activo físico, escaso y reconocido internacionalmente.
Históricamente, además, el oro ha mostrado un comportamiento especialmente resistente durante episodios de estrés financiero. Por ejemplo, durante la crisis financiera mundial de 2007-2009, mientras las bolsas y otros activos de riesgo sufrían fuertes pérdidas, el oro aumentó aproximadamente un 21 % entre diciembre de 2007 y febrero de 2009.
Esto no significa que el oro tenga garantizado mantener o aumentar su precio ante cualquier crisis. Pero sí explica por qué, ante un escenario de incertidumbre extrema o pérdida de confianza en los mercados, continúa siendo considerado por muchos inversores como uno de los activos defensivos a tener en cuenta.
Cuanto más digital es el mundo, más curioso resulta el papel del oro
Aquí encontramos una paradoja interesante.
La inteligencia artificial representa una economía cada vez más digital: servidores, datos, algoritmos y activos intangibles.
El oro representa prácticamente lo contrario.
Es un activo físico que no necesita Internet, servidores ni una plataforma tecnológica para existir.
Mientras una parte cada vez mayor de nuestra economía se vuelve digital y los países buscan diversificar sus reservas, el oro continúa siendo un activo físico reconocido internacionalmente y con miles de años de historia.
¿Qué podemos esperar en el futuro?
Probablemente la inteligencia artificial no cambiará la naturaleza del oro, pero sí puede transformar la forma en que analizamos los mercados y tomamos decisiones relacionadas con él.
La IA puede hacer que nuestras economías sean más eficientes, pero también introduce nuevos riesgos que todavía estamos aprendiendo a controlar.
Y si algún día una crisis provocada o amplificada por la inteligencia artificial llegase a generar una gran pérdida de confianza en los mercados, el oro podría volver a desempeñar uno de sus papeles históricos: servir como reserva de valor y elemento de diversificación frente a lo inesperado.
La IA puede representar el futuro de las finanzas. El oro, en cambio, lleva miles de años demostrando que algunas formas de valor pueden sobrevivir incluso cuando el mundo que las rodea cambia por completo.
En Calabria Oro seguimos de cerca la evolución del mercado del oro y los cambios tecnológicos y económicos que pueden influir en su futuro.